Entre penumbras y neblina,
mi alma solloza silenciosa;
el frío flotante difumina,
los rayos del sol naciente.
Al alba de mis despertares,
miro el mundo vegetando,
vegetando en la monotonía
de mi universo,
que lentamente aniquila
mi esencia, mi ser y mis ganas...
que triste historia sin final
que noche a noche, me hace
llamar desesperada a la muerte.

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